El adiós a Regina

1 05 2012

Texto y fotos Juan E. Flores Mateos* 

A la memoria de Regina Martínez

 Un cielo triste se percibió en la ciudad de Xalapa alrededor de las tres de la tarde, cuando reporteros, activistas, académicos, miembros de ONGs y sociedad civil marcharon por todo el centro de la ciudad de Xalapa para recordar la honestidad, la incorruptibilidad y la intachabilidad de Regina Martínez, corresponsal de Proceso y reportera del diario Política, asesinada cobardemente en su vivienda en la mañana del día viernes 28 de Abril.

Diez minutos antes de la marcha, en medio de la plaza Lerdo y aun con restos de tiza que pedía un alto a la tauromaquia, una señora vestida de blanco colocó un ramo de flores blancas, amarillas y rosadas, al que minutos después, más personas le anexarían veladoras que simularían la forma de una cruz.

Algunos de los marchantes, salieron de la plaza Xallitic, a tres cuadras de la plaza Lerdo, integrados por organizaciones civiles como la del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, Zapateando, La vida, Cuauhtémoc entre otros, que lanzaron las siguientes diatribas en contra del gobierno:

Gobierno fascista/que mata periodistas; Fidel y Duarte/amigos de la muerte

Al llegar a la Plaza Lerdo, emblemática por las manifestaciones en contra del gobierno, el grupo se detuvo un momento para seguir prendiendo veladoras, y gritar al unísono: Regina, presente.

Después el grupo mezclado ya con reporteros y algunos editorialistas, de alrededor de un centenar de personas, retomó la caminata. Personas que pasaban, se miraban desentendidas mientras otras se tomaban un café como metáfora a la indiferencia de una sociedad secuestrada por el miedo, poco solidaria, y a la expectativa de manifestarse sólo cuando les matan o les asesinan alguien cercano.

El grupo siguió marchando hasta dar la vuelta al túnel principal del centro, que va hacia la avenida Zaragoza, para luego doblar sobre Juan Enríquez y terminar de nuevo en la plaza Lerdo; es decir, rodearon el Palacio de Gobierno. En el túnel, el eco de ¡justicia, justicia, justicia! se hizo estruendoso. Ya allí, una persona representando la muerte, marchaba a un lado de la pancarta principal que dictaba un contundente repudio.

Un repudio generalizado, en la capital de un Estado donde se presumen los discursos y se ocultan los hechos para beneplácito del gobierno, y donde Regina siguió viviendo en cada silencio, en cada grito, en cada paso, en cada rostro de lágrima y consternación.

Todos somos Regina. Leer el resto de esta entrada »