Duelo en el Alcázar

24 06 2011

Javier Sicilia entregó al Presidente un escapulario como símbolo de que a él le toca ahora hacer justicia

Daniela Rea/ REFORMA

Ciudad de México  (24 junio 2011).- De pie, el Presidente Felipe Calderón y los miembros de su gabinete rindieron un minuto de silencio por los 40 mil muertos de la guerra.Instantes previos, los funcionarios habían escuchado el Himno Nacional y se acomodaron en sus asientos con una taza de café para iniciar el diálogo en el Castillo de Chapultepec. Javier Sicilia tomó el micrófono y pronunció unos versos de Jaime Sabines.

“Queremos decirles que no somos enfermeros, padrotes de la muerte, moradores de panteones, alcahuetes, pinches de Dios, sacerdotes de penas. Queremos decirles que a ustedes les sobra el aire y por ello, pido a todos los presentes guardar de pie un minuto de silencio por todas las víctimas de esta guerra atroz y sin sentido”, dijo.

El Presidente obedeció. Todos obedecieron.

Debieron pasar hasta 18 años de impunidad -en el caso del militar Orlando Muñoz desaparecido por militares en 1993-, morir 40 mil personas, marchar los dolientes a pie durante 4 días de Cuernavaca a México, recorrer en caravana 3 mil 800 kilómetros hasta Ciudad Juárez para que el Gobierno mirara de frente a las víctimas.Encabezados por el poeta, Julián Le Barón, Araceli Rodríguez, María Herrera Magdaleno, Norma Ledezma y Salvador Campanur, representaron a los miles de desaparecidos o asesinados y recordaron al gabinete que su cargo y sueldo lo deben a ellos.

“Superar el miedo es el primer paso, luego viene superar la humillación de las autoridades”, describió María el camino hasta llegar aquí.

Uno a uno, de manera respetuosa, denunciaron la inacción de autoridades en sus casos. María Herrera que no hayan hecho caso de su investigación para dar con sus 4 hijos desaparecidos; Norma Ledezma que Calderón no haya recibido a Marisela Escobedo cuando lo buscó en Los Pinos antes de ser asesinada; Julián Le Barón que el homicidio de su hermano siga impune; Araceli Rodríguez, madre de un policía federal desaparecido, que los helicópteros y computadoras de la Policía Federal se utilicen en una telenovela. “¿Por qué usarlo en una serie de Televisa y no para encontrar a nuestros desaparecidos?”, le espetó a Calderón y García Luna.

El Presidente, quien había dicho que los responsables de este dolor son los criminales, no el Estado, ordenó a Francisco Blake Mora, Marisela Morales y Genaro García Luna responderles, pero las víctimas rebatieron cada argumento.

María Herrera le recordó a la Procuradora que ella tuvo en su escritorio el expediente de sus hijos desaparecidos y lo desechó, lo mismo que el titular de Seguridad Pública. “Mi caso lo conoce Marisela porque estuvimos con ella, lo mandó a SIEDO y lo desecharon. También estuve en la oficina de García Luna y no tuve resultados, ahora estoy aquí de nuevo”.

Norma Ledezma refutó a Blake Mora el cumplimiento de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos del Campo Algodonero. “Los protocolos que acaban de sacar no nos sirven porque no los hicieron en el contexto que exigió la Corte”.

Araceli Rodríguez cuestionó a García Luna la detención de quienes desaparecieron a su hijo y otros seis policías. “Cheque bien la investigación, conozco el expediente y los detenidos se contradicen en sus declaraciones. Están desaparecidos, no hay cuerpos, el lugar de los hechos no coincide, usted lo tiene presente”.

Julián Le Barón, reprochó a Blake Mora cuando presumió detenciones de los responsables de la muerte de su hermano. “No hay una sola persona sentenciada por el asesinato de Benjamín Le Barón y Luis Whitman ni por el secuestro de Erik Le Barón, ni por el de mi tío, ni por el de mi cuñado, ni por el de mis vecinos. Por favor, no ofendan la memoria de mis hermanos al decirnos a nosotros que se ha cumplido con la justicia”, dijo firme.

Pese a los intentos del Ejecutivo de controlar lo más posible el encuentro público, las víctimas se impusieron y tuvieron la última palabra. Presidencia cambió de última hora la sede, planteó en un inicio que la prensa siguiera el encuentro en circuito cerrado, no consideró dar derecho a réplica a las víctimas y tampoco les permitió llevar las fotografías de sus familiares.

Al final, hasta tres testimonios más se hicieron escuchar y funcionarios de Segob, la PGR y SSP buscaban a las víctimas para agendar citas, reactivar expedientes, revisar amenazas en su contra y dar medidas de seguridad. “Vamos a esperar resultados”, coincidieron cautelosos los familiares de muertos y desaparecidos.

Antes de la despedida que se dio en tono amable y en saludos personales entre Calderón, Margarita Zavala y las víctimas, Sicilia advirtió la creación de una comisión de seguimiento para que esto no quede en un evento de buenas intenciones. “Nos vemos en tres meses”, le advirtió.

Sicilia llevaba al cuello rosarios, escapularios y colguijes que decenas de dolientes le entregaron durante la Caravana del Consuelo como símbolo de su dolor. “Esto no es un look”, le dijo al Presidente. Enseguida se quitó un escapulario, sacó de la bolsa de su chaleco un morralito rojo con un rosario en su interior y se los entregó a manera de relevo. “Se lo doy como un símbolo de que ahora a usted le compete hacerles justicia”.