Madres con hambre… buscando a sus hijos desaparecidos

15 05 2013

Por Lucía Vergara y Gonzalo Ortuño

Madres con hambre… buscando a sus hijos desaparecidos from Lucía Vergara on Vimeo.





4 02 2013

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Texto: Gonzalo Ortuño López

Fotografías: Prometeo Lucero, Daniel Gershenson y Alejandro Meléndez

“Este libro nos dice cómo cubrir el sinsentido de esta situación (Guerra contra la delincuencia organizada)  y cómo vencer la indolencia y establecer una empatía con la gente que está sufriendo, algo que no es difícil de entender pero sí difícil de lograr” dijo Luis Villoro en la sala Digna Ochoa de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, casi repleta, en la presentación del libro Entre la cenizas. Historias de vida en tiempos de muerte , diez relatos de mujeres y hombres que resistieron a la violencia y han generado esperanza en medio del caos.

El escritor y periodista insistió en la importancia de un libro que honra a la memoria y a la crónica para sensibilizar a una sociedad indolente y para conocer más a cerca de las personas que mueren  en el contexto de la llamada guerra contra la delincuencia.

“No son daños colaterales, son destinos. Conocemos poco de la gente que muere. La noticia no es la sangre sino la vida que se pierde con la sangre”.

Las coordinadoras del libro, Marcela Turati y Daniela Rea; las protagonistas de dos historias: Diana Iris García, madre integrante de FUNDEM (Fuerzas Unidos por Nuestros Desaparecidos en México) y Norma Romero, integrante del grupo de mujeres “Las Patronas” y la fotógrafa Mónica González comentaron también el proyecto editorial y multimedia encabezado por la red de Periodistas de a Pie.

Las razones por las que empezó este trabajo las mencionó Marcela Turati, periodista y fundadora de la Red de Periodistas de a Pie, quien decidió junto con sus compañeras dejar de contar las historias desde la clave del horror pero sin pintar los finales de rosa, mostrar los ejemplos de amor cotidiano que aguantaron los embates de la violencia. “Nuestro tema iba a ser la pobreza pero se nos atravesó el sexenio de Calderón y el país nos cambio a todos. Decidimos no dejarle a los hacedores de guerra toda la cobertura”.

La periodista y autora Daniela Rea describió brevemente el esfuerzo de cada colega para la conformación del libro y pidió un aplauso tanto para los diez periodistas que escribieron las historias como para los protagonistas presentes de quienes dijo: “hacen en cada gesto un acto de vida”.

Norma Romero quien junto con las mujeres de su familia no se ha cansado en 15 años de darle una botella de agua, un pan, arroz o frijoles a alguno de los miles de migrantes que viajan sobre el lomo del tren conocido como la bestia, dijo que “es más fácil juzgar al ser humano que ayudarlo. Hoy no es sólo darle de comer a los migrantes, es también ser solidarias con las madres de los migrantes desaparecidos. Claro que si podemos cambiar al mundo si todos nos juntamos, es momento de hablar y trabajar en equipo porque este México no es solamente del gobierno es de todos nosotros”.

Diana Iris García, madre de Daniel Cantú, lleva 5 años 11 meses y 5 días de búsqueda incansable por su hijo desaparecido en Coahuila. Sin embargo hoy ya venció el miedo que la paralizó al inicio de su batalla. “He aprendido a alimentar mi esperanza, duele la ausencia a cada instante, pero he logrado fortaleza que les confieso me sorprende. Es un dolor transformado en fuerza, en indignación para buscar a nuestros hijos. No he conocido la justicia porque está cautiva.  Desde mi punto de vista la tenemos que construir, como si fuera un edificio poniendo los ladrillos necesarios” aseguró Diana ya con sonrisa en lugar de lágrimas y con ternura contagiosa más que angustia.

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Desaparecidos del mapa mexicano: La ola de la ausencia

16 01 2013

Por Gonzalo Ortuño López

“Sucede con los seres ‘desaparecidos’ que aunque se sepa que no queda ninguna esperanza, siempre se sigue esperando. Vive uno en acecho, en expectación; las madres de esos muchachos que se embarcaron para una peligrosa exploración se figuran a cada momento, aunque tienen la certidumbre de que ésta muerto ya hace tiempo, que va a entrar su hijo, salvado por milagro, lleno de salud. Y esa espera, según cómo sea la fuerza del recuerdo y la resistencia orgánica, o las ayuda a atravesar ese período de años a cuyo cabo está la resignación a la idea de que su hijo no existe, para olvidar poco a poco y sobrevivir, o las mata” (1)

 

10 de mayo de 2012. Lourdes  Valdivia es una mujer robusta de pequeños ojos, viene de León Guanajuato y siempre trae en la mano una Coca-Cola de 600ml. No puede celebrar, como cada año el día de las madres, porque su esposo y su hijo, José y Juan Cordero, desaparecieron, junto con ocho personas más en el estado de Zacatecas el 6 de diciembre de 2010 en un viaje de cacería. Policías municipales los entregaron a hombres armados y no ha sabido más de ellos.
Lourdes camina junto con 300 madres y familiares que también perdieron a alguien. Son pocos para una manifestación en la Ciudad de México, pero muchos para estar organizados en una búsqueda que no tiene fecha de caducidad.  La mayoría comenzó a buscar en los últimos seis años, desde que el Gobierno federal envió a las fuerzas armadas a la calle y las organizaciones delictivas decidieron entrar en el negocio de trata de personas, secuestro y extorsión.
Los retos para los familiares implican el empeoramiento de sus condiciones de vida: el estrés, la ansiedad, la depresión y los problemas para dormir. Un día se despiertan con la esperanza de encontrar a quien les hace falta y en otros, parecen muertos en vida porque el “piloto automático” es lo que los hace sobrevivir. La mayoría de las víctimas son hombres o principales sustentos, y la familia no puede cobrar una pensión, obtener la custodia de los hijos, o hacer un simple trámite burocrático, además del peligro que implica la búsqueda. (2)
“A uno lo matan también en vida, yo siempre estoy con mi dolor y mi tristeza y así será hasta el día en que me muera”, dice Lourdes Valdivia, ella y su familia siguen en búsqueda a pesar del común estigma de que sus familiares en algo andaban metidos y de las trabas en el Ministerio Público que consigna a los responsables por “abuso de poder”. La desaparición los rebasa porque suspende el tiempo, sus efectos son prolongados y se destinaron a mantener lo irreparable de la pérdida.
Las personas desaparecidas en México padecen el efecto Blanca nieves, parece que están dormidos, no hablan, no escuchan, están abstraídos del mundo y casi ninguno encuentra la puerta de regreso. Viven en un universo paralelo al nuestro, no tienen tumba porque no se sabe si están muertos y no tienen velo porque no hay cuerpo que velar.  Leer el resto de esta entrada »




Entre las cenizas: un libro que puede salvar vidas

6 12 2012

Por Gonzalo Ortuño

“Yo no se si los libros salvan vidas pero si alguno puede hacerlo es éste” dijo Cristina Rivera Garza al presentar el libro Entre las cenizas, historias de vida en tiempos de muerte,  que recupera diez historias de hombres y mujeres que se organizaron para hacerle frente a la violencia desatada durante la guerra contra la delincuencia organizada.

Rivera Garza, autora del prólogo, calificó al libro editado por Marcela Turati y Daniela Rea como el más importante de la Feria Internacional del Libro 2012 porque utiliza la crónica como poesía documental contemporánea para describir el horror y al mismo tiempo, la vida.

Fotografía: José Manuel Jiménez

Fotografía: José Manuel Jiménez

“Este no es un libro más del narco” dijo con voz partida Marcela Turati, “los protagonista no son sicarios, ni los gobernantes, ni el discurso de la guerra, son las víctimas que pese a su dolor tuvieron que aplicarse un torniquete, se sacudieron el miedo para recuperar su vida, recuperar el país y recuperar un hijo”.

En palabras de las editoras, el libro busca saldar deudas con la cobertura periodística y ensayar el periodismo de esperanza. “El sexenio no merece ser contado sólo desde la sangre y el horror, sino desde la resistencia de la víctimas, pero no queremos que se piense que este es un libro rosa con final feliz, las madres de los desaparecidos aún no encuentran a sus hijos” explicó Turati.

La periodista Daniela Rea pidió un aplauso para los diez periodistas que escribieron las historias y describió bocetos de cada texto. “Estábamos acostumbrados a ver las cosas entre buenos y malos, en claro y obscuro. Pero el libro nos invita a mirar al otro, a ver que los protagonistas hacen en cada gesto un acto de vida”.

Reporteros gráficos complementaron el libro con un proyecto multimedia en la página de Periodistas de a Pie, y en la presentación se hicieron presentes en la voz de Mónica González, quien aseguró que “éste es un trabajo colectivo para quienes nos resguardamos bajo un templete  y pasamos de la fotonarrativa a crear otro discurso para un proyecto distinto”.

Fotografía: José Manuel Jiménez

Fotografía: José Manuel Jiménez

La lágrimas de las presentadoras contagiaron al público y quienes lograron alzar la voz fue para felicitar a las y los autores, para agradecer su aportación y hasta para exigir justicia.  Así se presentó, en palabras de Cristina Rivera Garza, uno de los mejores libros de historia en México, contado desde abajo.





Esclavos del narco

30 10 2012

Una investigación hecha por cuatro medios latinoamericanos, entre ellos Animal Político, de cómo el narco hace que personas con distintos perfiles, desde niños hasta adultos, y profesionales, trabajen para ellos a la fuerza.Insight Crime  presenta un especial realizado por cuatro medios latinoamericanos sobre crimen organizado y derechos humanos. El primer especial fue sobre desplazamiento forzado en México, Colombia, Guatemala y El Salvador.

Este segundo, que hoy te presentamos, es sobre esclavos del narco. Los hombres, mujeres, niños y profesionales que se convirtieron en trabajadores forzados para grupos delictivos.

Animal Político realizó una investigación en los estados de la República donde este problema se ha presentado de manera frecuente y te presenta los datos, las historias y testimonios de aquellos a quienes les fue arrebatado algún ser querido para trabajar para el narco.

Lee el primer reportaje completo:

Los esclavos especializados

Es 25 de enero de 2009, y el ingeniero José Antonio Robledo Fernández habla por teléfono con su novia, mientras se estaciona frente a un servicio de autopartes en Monclava, Coahuila. Es originario de la capital mexicana, pero radica desde hace más de un año en esta ciudad norteña, donde labora para la empresa constructora ICA Flour Daniel.

José Antonio habla un perfecto inglés y tiene experiencia en encarpetado e instalación de antenas, aunque por el momento su responsabilidad es vigilar a las firmas subcontratadas por ICA en este municipio.

Trabajar en Monclava es una oportunidad para reunir dinero y poder casarse. Ignora sus peligros. Ignora que Los Zetas cobra aquí el llamado “derecho de piso” a la empresa que lo ha contratado, y desconoce, también, que algunos de sus compañeros son, en realidad, agentes del grupo delictivo.

Después de estacionar su Xtrail modelo 2004, José Antonio es abordado por tres hombres armados.

–¿Con quién trabajas? –pregunta uno.

–Con ICA –responde el ingeniero civil.

–Dame las llaves y súbete –le ordenan.

La llamada telefónica que José Antonio sostiene con su novia no se ha cortado y ésta escucha, además de esta breve conversación, los golpes que su pareja recibe.

Tres años y diez meses después, aún se ignora su paradero.

El ingeniero José Antonio Robledo Fernández es uno de los 36 profesionistas y técnicos que, en los últimos cuatro años, han sido plagiados por el crimen organizado, sin razón aparente, sin buscar una compensación económica, y sin que haya vuelto a saberse de su paradero.

Se trata, en la mayoría de los casos, de ingenieros, pero también hay arquitectos, médicos, veterinarios. Leer el resto de esta entrada »





Los ningún nombre del sexenio

30 10 2012

Por Víctor Hugo Michel en Milenio

Según una investigación realizada por MILENIO, 2011 fue el año en que los restos de más personas fueron depositados en dichos espacios: 4 mil 927 cadáveres.

24 mil 102 personas: el equivalente a la mitad de un estadio de futbol o una ciudad de mediano tamaño. Ese es el número aproximado de cuerpos que se han ido a la fosa común al cierre del actual sexenio. Y es un cálculo altamente conservador. No incluye registros completos de los estados más violentos de México, como Guerrero, Michoacán, Sinaloa y Tamaulipas.

A lo largo del sexenio que ya termina, miles de cuerpos han sido enterrados en el anonimato. Varios más se les suman todas las semanas: son migrantes, indigentes, personas sin familia, víctimas de homicidio y criminales -además de osamentas y restos corporales sin dueño aparente-, que se hallan enterrados y en muchas ocasiones apilados en cementerios por todo el país, desde la frontera con Estados Unidos hasta la península de Yucatán. Son cadáveres sin identidad catalogados en los registros oficiales únicamente como NN. Ningún Nombre.

Una amplia investigación periodística de MILENIO, realizada con base en más de 470 solicitudes de transparencia presentadas ante servicios médicos forenses estatales, gobiernos municipales y hasta la administración de pequeños cementerios locales, permite esbozar los primeros trazos de un atlas nacional de cadáveres no identificados.

Entre los datos que se desprenden de la investigación están dos hechos paralelos: 1) algunas procuradurías de justicia no quieren revelar las cifras de muertos sin identificar bajo su poder. Y 2) el número de cuerpos remitidos a fosa común ha escalado año con año desde el inicio del sexenio, a la par del número de ejecutados, criminales abatidos y víctimas en general de la violencia. En promedio, 10 cuerpos sin nombre o sin reclamar han sido inhumados diariamente. Leer el resto de esta entrada »