Periodismo vs literatura

20 02 2013

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Tercera charla de las crónicas de nuestros días.

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La crónica ¿ornitorrinco o anfibio?

6 02 2013

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4 02 2013

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Texto: Gonzalo Ortuño López

Fotografías: Prometeo Lucero, Daniel Gershenson y Alejandro Meléndez

“Este libro nos dice cómo cubrir el sinsentido de esta situación (Guerra contra la delincuencia organizada)  y cómo vencer la indolencia y establecer una empatía con la gente que está sufriendo, algo que no es difícil de entender pero sí difícil de lograr” dijo Luis Villoro en la sala Digna Ochoa de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, casi repleta, en la presentación del libro Entre la cenizas. Historias de vida en tiempos de muerte , diez relatos de mujeres y hombres que resistieron a la violencia y han generado esperanza en medio del caos.

El escritor y periodista insistió en la importancia de un libro que honra a la memoria y a la crónica para sensibilizar a una sociedad indolente y para conocer más a cerca de las personas que mueren  en el contexto de la llamada guerra contra la delincuencia.

“No son daños colaterales, son destinos. Conocemos poco de la gente que muere. La noticia no es la sangre sino la vida que se pierde con la sangre”.

Las coordinadoras del libro, Marcela Turati y Daniela Rea; las protagonistas de dos historias: Diana Iris García, madre integrante de FUNDEM (Fuerzas Unidos por Nuestros Desaparecidos en México) y Norma Romero, integrante del grupo de mujeres “Las Patronas” y la fotógrafa Mónica González comentaron también el proyecto editorial y multimedia encabezado por la red de Periodistas de a Pie.

Las razones por las que empezó este trabajo las mencionó Marcela Turati, periodista y fundadora de la Red de Periodistas de a Pie, quien decidió junto con sus compañeras dejar de contar las historias desde la clave del horror pero sin pintar los finales de rosa, mostrar los ejemplos de amor cotidiano que aguantaron los embates de la violencia. “Nuestro tema iba a ser la pobreza pero se nos atravesó el sexenio de Calderón y el país nos cambio a todos. Decidimos no dejarle a los hacedores de guerra toda la cobertura”.

La periodista y autora Daniela Rea describió brevemente el esfuerzo de cada colega para la conformación del libro y pidió un aplauso tanto para los diez periodistas que escribieron las historias como para los protagonistas presentes de quienes dijo: “hacen en cada gesto un acto de vida”.

Norma Romero quien junto con las mujeres de su familia no se ha cansado en 15 años de darle una botella de agua, un pan, arroz o frijoles a alguno de los miles de migrantes que viajan sobre el lomo del tren conocido como la bestia, dijo que “es más fácil juzgar al ser humano que ayudarlo. Hoy no es sólo darle de comer a los migrantes, es también ser solidarias con las madres de los migrantes desaparecidos. Claro que si podemos cambiar al mundo si todos nos juntamos, es momento de hablar y trabajar en equipo porque este México no es solamente del gobierno es de todos nosotros”.

Diana Iris García, madre de Daniel Cantú, lleva 5 años 11 meses y 5 días de búsqueda incansable por su hijo desaparecido en Coahuila. Sin embargo hoy ya venció el miedo que la paralizó al inicio de su batalla. “He aprendido a alimentar mi esperanza, duele la ausencia a cada instante, pero he logrado fortaleza que les confieso me sorprende. Es un dolor transformado en fuerza, en indignación para buscar a nuestros hijos. No he conocido la justicia porque está cautiva.  Desde mi punto de vista la tenemos que construir, como si fuera un edificio poniendo los ladrillos necesarios” aseguró Diana ya con sonrisa en lugar de lágrimas y con ternura contagiosa más que angustia.

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16 01 2013

 

Por Estefanía Camacho

“Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal, porque me mató tan mal, y seguí cantando.”

-Mercedes Sosa, “La Cigarra”.

“Que Dios lo perdone”, dice Guadalupe Vázquez, sobreviviente de la masacre de Acteal al preguntarle sobre el ex presidente Ernesto Zedillo. Con lágrimas sobre el rostro está parada frente la tumba de su hermano Manuel que apenas murió el 10 de noviembre del 2012.

El camino a Acteal recorre un valle fértil que brilla por la lluvia que cayó durante todo el día anterior y ahora lo alumbra el sol. No hay ni un solo rincón del paisaje chiapaneco que no esté lleno de una alfombra de pasto que parece un terso fieltro verde. Aunque los Altos de Chiapas, Chenalhó no alcance luz de sol.IMG_8493

Guadalupe tenía cinco hermanos vivos hasta ese noviembre: dos hermanas, un hermano llamado Juan y otro Manuel. Tenía otras cinco hermanas más que fueron asesinadas a manos de grupos paramilitares ese 22 de diciembre de 1997 en la ermita donde rezaban sus padres también. Una tenía cinco años y otra, ocho meses.

Otras 40 personas fueron asesinadas mientras oraban por paz. Hombres armados acribillaron indiscriminadamente en esa mañana lluviosa. Un día después los velaron y el día que se celebra Noche Buena los enterraron.

Es por ellos, por quienes Guadalupe de 26 años realiza la tradición de subir en conjunto un sendero que la lleva a la ermita y a la iglesia. Una edificación vieja y blanca, un tanto mal pintada que hoy tiene dos estandartes en cada lado, una es blanca y dice “PAZ” y del otro lado está una bandera de México.

Durante el recorrido, la gente va en silencio. Mujeres tzotziles y tzeltales en su mayoría cargan unas cruces negras con los nombres y edades de los difuntos. Hay una banda que empieza a tocar música regional al momento de partir.

Como una canción de Mercedes Sosa, es una triste fotografía, pero que aún con penas, el pueblo hace música. Los niños juegan y corren, también ríen y el sonido de sus risas llena el vacío silencioso. Hay niños menores de 10 años que están conscientes de la razón por la que caminan.IMG_8605 Lee el resto de esta entrada »





Entre las cenizas: un libro que puede salvar vidas

6 12 2012

Por Gonzalo Ortuño

“Yo no se si los libros salvan vidas pero si alguno puede hacerlo es éste” dijo Cristina Rivera Garza al presentar el libro Entre las cenizas, historias de vida en tiempos de muerte,  que recupera diez historias de hombres y mujeres que se organizaron para hacerle frente a la violencia desatada durante la guerra contra la delincuencia organizada.

Rivera Garza, autora del prólogo, calificó al libro editado por Marcela Turati y Daniela Rea como el más importante de la Feria Internacional del Libro 2012 porque utiliza la crónica como poesía documental contemporánea para describir el horror y al mismo tiempo, la vida.

Fotografía: José Manuel Jiménez

Fotografía: José Manuel Jiménez

“Este no es un libro más del narco” dijo con voz partida Marcela Turati, “los protagonista no son sicarios, ni los gobernantes, ni el discurso de la guerra, son las víctimas que pese a su dolor tuvieron que aplicarse un torniquete, se sacudieron el miedo para recuperar su vida, recuperar el país y recuperar un hijo”.

En palabras de las editoras, el libro busca saldar deudas con la cobertura periodística y ensayar el periodismo de esperanza. “El sexenio no merece ser contado sólo desde la sangre y el horror, sino desde la resistencia de la víctimas, pero no queremos que se piense que este es un libro rosa con final feliz, las madres de los desaparecidos aún no encuentran a sus hijos” explicó Turati.

La periodista Daniela Rea pidió un aplauso para los diez periodistas que escribieron las historias y describió bocetos de cada texto. “Estábamos acostumbrados a ver las cosas entre buenos y malos, en claro y obscuro. Pero el libro nos invita a mirar al otro, a ver que los protagonistas hacen en cada gesto un acto de vida”.

Reporteros gráficos complementaron el libro con un proyecto multimedia en la página de Periodistas de a Pie, y en la presentación se hicieron presentes en la voz de Mónica González, quien aseguró que “éste es un trabajo colectivo para quienes nos resguardamos bajo un templete  y pasamos de la fotonarrativa a crear otro discurso para un proyecto distinto”.

Fotografía: José Manuel Jiménez

Fotografía: José Manuel Jiménez

La lágrimas de las presentadoras contagiaron al público y quienes lograron alzar la voz fue para felicitar a las y los autores, para agradecer su aportación y hasta para exigir justicia.  Así se presentó, en palabras de Cristina Rivera Garza, uno de los mejores libros de historia en México, contado desde abajo.





El INBA presenta México escrito por mujeres: cronistas

5 12 2012
  • Participan Ángeles González Gamio, Daniela Pastrana y Magali Tercero
  • La crónica es una forma de humanizar el dolor: Daniela Pastrana
  • Miércoles 5 de diciembre a las 19:00 horas en la Sala Adamo Boari

El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) invita a la próxima sesión del ciclo México escrito por mujeres, que en esta ocasión contará con la presencia de Ángeles González GamioDaniela Pastrana y Magali Terceromujeres cronistas que se reunirán para platicar sobre las particularidades de su trabajo creativo. La cita es el próximo miércoles 5 de diciembre, a las19:00 horas, en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes.

En entrevista, Daniela Pastrana definió por qué eligió escribir crónicas, es decir, qué lecturas, qué autores, determinaron su vocación. Dijo que siempre le gustó contar historias. Su primera experiencia con los grandes relatos fue como a los cinco años, cuando su madre puso en sus manos una versión de la Biblia para niños (con viñetas) y otra del Quijote, también con viñetas. Desde entonces se aficionó a las lecturas épicas y extraordinarias.

Recordó que en la secundaria escribió algunos cuentos que ganaron concursos regionales y que su maestra de español le regaló Pedro Páramo, libro que la impresionó profundamente y que aún ahora es su favorito. Ya cuando entró a la universidad, a la carrera de comunicación, pensó en especializarse en cine, pero una clase con el maestro Raymundo Riva Palacio la inclinó finalmente por el periodismo. “El periodismo nos permite estar en la primera fila de los principales acontecimientos del mundo”, dijo él a su clase y entonces Daniela Pastrana decidió que ahí quería estar, en la primera fila.

Fue privilegiada, porque en los años noventa, cuando empezó a trabajar en Reforma, había un grupo importante de cronistas en México y en América Latina: en una ocasión, Reforma publicó cuatro crónicas del primero de mayo. Gabriel García Márquez fundó por entonces la FNPI (Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano); él abrió un mundo enorme para todos los periodistas jóvenes interesados en explorar caminos narrativos distintos a los de la pirámide invertida.

En cuanto a sus cronistas favoritos, Daniela Pastrana comentó: “Hay muchos a los que admiro y de los que he aprendido, sería injusto mencionar a unos porque en realidad, tomo modelos de muchos lados: de las grandes crónicas periodísticas, sí, pero también del cine y la literatura, y de muchas historias de colegas que están haciendo crónicas”. Lee el resto de esta entrada »





Un padrote nunca se enamora

30 10 2012

Por Alejandro Almazán publicado en Milenio

En San Miguel Tenancingo, Tlaxcala, los tratantes de mujeres presumen cómo las prostituyen, controlan y explotan incluso en Estados Unidos.

UNO

Para ser honestos, Kalimán es un tipo feo, muy feo. Él mismo me lo dirá apenas se aparezca por el paupérrimo bar y regañe a una joven prostituta que ha perdido ya lo mejor de ella. Por eso, porque Kalimán es feo, le preguntaré cómo se convirtió en padrote. Él soltará una sonrisa ambigua y contestará con un rústico lenguaje: “La medecina, mi buen, la medecina”. Creeré que habla del viagra, pero no. Kalimán aludirá a un menjurje del que solo sabrá que provoca vómitos y diarreas interminables. “La medecina se lo doy a las viejas en el trago o en la comida, y nunca me han abandonado las cabronas”.

—¿Es brujería? —lo interrumpirá su compadre, un politiquillo que me llevará con Kalimán.

—No, compadre. Nosotros le encomendamos la medecina a la Santa Muerte. Brujería sería otra cosa, ¿que no? —y Kalimán nos mirará como buscando complicidad. A mí solo se me ocurrirá preguntarle si la medicina es la única carta que se juegan los padrotes.

—Bueno, el verbo también importa un chingo y yo tengo harta saliva, ¿verdá, compadre? —dirá Kalimán cuando desabroche los tres últimos botones de su camisa y deje al descubierto la medalla de la Santa Muerte que siempre trae colgada al cuello—. Cuando encuentro buena mercancía, lo primero que hago es terapiarla, le digo que es lo mejor que me ha pasado, que vamos a tener hijos y viviremos como Dios manda. O sea, entusiasmas a la vieja, la haces vivir tus sueños pa’que ella no tenga. En dos meses, y no más porque’ntonces eso ya no es negocio, la consiento, le regalo flores, ropa, dinero. Luego visito a sus papás y a ellos les llevo una despensa o cosas que me hagan ver como un güey buena onda. Veo sus necesidades y de ai me agarro pa saber si nomás me robo a la vieja o me caso con ella. Puro verbo, ¿verdá, compadre?

—¿Y después, Kalimán?

—Después te casas por todas las leyes y enseguida la vistes de puta. Ora que si no quiere putiar por las buenas, la madreo o le digo que voy a ir a matar a sus papás. Y ella, como además se siente manchada porque ya la desfloré, pos se queda.

—¿Nunca te has enamorado de una de tus mujeres, Kalimán?

—Nunca. Aquí debes matar el sentimiento, porque el que tiene corazón de pollo, fracasa, la caga. Lee el resto de esta entrada »