El comunicado es el silencio

22 12 2012

Crónica de la movilización del EZLN en San Cristóbal de las Casas.

Por Estefanía Camacho

1

“¡Ya llegaron!”, gritó una joven con un rostro de felicidad al ver que los diferentes grupos de base de apoyo zapatistas entraron por una de las avenidas principales, Guadalupe Victoria. Inmediatamente, los demás civiles asistentes plaudían maravillados.

Dos grandes banderas aparecieron con una multitud detrás de ellas en la plaza contigua de la Catedral de San Cristóbal de las Casas. La bandera negra con la estrella y las siglas de “Ejército Zapatista de Liberación Nacional” así como  la de México. Es un ejército que fue recibido con aplausos por los simpatizantes, e incluso curiosos.

“¡Viva Zapata!” “¡Viva el EZLN!”, gritaron los demás asistentes, sin embargo, los zapatistas no emitieron ni una sola palabra. A medio día comenzaron a subir por un templete que 5 indígenas del EZLN levantaron a las 10 de la mañana sobre la caja de una camioneta en menos de 20 minutos.

2

Ni uno de los tantos bebés que las madres indígenas traen en brazos, llora; a pesar de la lluvia, de la larga caminata. Se dejan  cargar y miran de igual forma a quienes los observan con curiosidad. Los espectadores permanecieron atónitos ante el desfile que duró cerca de 50 minutos, entre los cuales existieron varios lapsos de silencio.

Este fue un año en el que permanecieron callados. Sólo un ruido hueco de los pies de los miles de indígenas sonaron sobre la madera (y algunas veces de los pies descalzos de las mujeres). En una formación cabal de 4 filas, los zapatistas comenzaron su travesía por el pequeño puente creado por madera. Al subir, erguían la mano izquierda y el puño cerrado.

Hoy, 21 del 12, del 2012 se rompió ese sigilo, más no el misterio. Ya que en su página de internet Enlace Zapatista anunciaron que próximamente emitirán “la palabra” del Comité Clandestino Revolucionario Indígena, Comandancia General del EZLN, de la Comisión Sexta y la Comisión Internacional. Además de que no hay aparición del Subcomandante Marcos.

Ni un comandante o sub, o comandanta tomaron la palabra, nadie sobresalió en esta toma pacífica y simbólica.

Todos suben y bajan del templete formados sin importar si son niños o mujeres,  jóvenes o mayores. Por el visor del pasamontañas negro se alcanzó a asomar un gesto de sonrisa de un niño de casi 9 años cuando comenzó a subir los escalones de la tarima y al alzar su mano izquierda. Así como todos hicieron al dar el primer paso en ascenso de la plataforma.

La duración de 50 minutos nunca bajó de intensidad. Se formaron ordenadamente por número de caracol en las afueras del Palacio Municipal, en frente de la catedral. Así, emprendieron su partida y continuaron por Guadalupe Victoria. La gente se aconglomeraba en los alrededores para despedirlos con el aplauso más fuerte que sonó en la plaza.

“¡Zapaaaata Vive!” gritaba con fervor un extranjero y los asistentes contestaban “¡La luucha sigue!”. Aún sin conseguir respuesta alguna del ejército en algún momento.





Reflexiones de Marcela Turati sobre del premio Louis M. Lyons, de la Universidad de Harvard

14 12 2012

Marcela Turati

14 de diciembre de 2012

La llamada. El anuncio. ¿Un premio? La emoción. Los nervios. Noches en vela mirando al techo. Asustada, emocionada, ¿atrapada? porque cada reconocimiento implica más compromiso, sin palabras. Repasando en mi mente la película que me recuerda las hebras con las que se fue tejiendo esta decisión de premiarme a mí, a nosotras. Cómo se hilvanaron esas palabras  tan bonitas sobre mi trabajo, sobre nuestro trabajo, sobre el de todos los que “coincidimos en esta noche terrible” cubriendo la violencia en México.

I

Aquella mañana de 2007, en una tamalería, cuando 40 reporteras votamos el nombre: Periodistas de a Pie, así se llamaría nuestra red. En ese momento éramos ingenuas, pensábamos  que sería para impulsar la cobertura de la pobreza. En las fotos nos vemos felices.

Muchas de esas caras desaparecieron. Mi amiga Alma Delia Fuentes se ríe. Dice que pertenecer a la Red es tan duro como participar en la serie Survivors, que pocos pasan a la siguiente  temporada. Y sí, la gente se cansa de las citas domingueras, tomando café frente a un parque, desmañanadas pero lúcidas, los hijos corriendo en el parque, los esposos juntos platicando en otra mesa, viéndonos  planear cómo cambiar el mundo. Las citas nocturnas, a veces en mi casa, al salir de la chamba:  tomando decisiones mientras cenamos. Los niños en una sola cama, acurrucaditos.

II

Los talleres tejidos con tanto amor por manos solidarias. Por esa ética del cuidado, tan femenina. Ese cuidar a los otros y cuidarnos entre nosotros. ¿Qué tema se requiere ahora? Las respuestas a la velocidad de metralleta: Cubrir víctimas con respeto… ¿Cómo entrevistar niños con el alma rota por la violencia?… ¿Quién entiende de narcotráfico, cuál es su historia?… ¿Cómo se investiga?… ¿Cómo nos cuidamos?… ¿Hay forma de entrar y salir seguros de zonas peligrosas?… Nos están robando la alegría de vivir, ¿quién sabe técnicas de autocuidado emocional?… Necesitamos aprender a comunicarnos de manera segura… ¿Cómo se investiga la desaparición de una persona? ¿Y sin son miles?… ¿Qué más hacemos?…

III

Dale, a vencer el miedo a hablar en público. Yo, que no pregunto ni en conferencias porque soy tímida, que sueño a ser invisible, empujada a mostrarme. Ahora habla en público aunque se te quiebre la voz. Di lo que hay que decir, aunque tengas esa sensación de locura, de voz en el desierto: No se valen esos salarios de miseria… En este país matan a miles… Esta no es una guerra entre buenos y malos… Todos somos ejecutables… Ni un periodista más… ¿Dónde están?….

IV

De cubrir la pobreza a cubrir una guerra en mi propio país. En el trayecto a la escena del crimen de cualquier ciudad a la que fui enviada por la revista Proceso llevo grabadas las charlas con los fotógrafos locales que me acogen, que me trasladan, que me cuidan, sobre qué es lo que les duele, cómo lidian con ese horror, qué pesadillas tienen.  Las charlas continúan por las noches, en algún bar, donde exorcizamos miedos. Hablamos de lo que no se habla.

(Pronto, las pesadillas hicieron nido en todos. Los sueños de muerte nos perseguían. Muertos que te caen encima. Camiones de basura cargados de cadáveres verdes, descompuestos. Casas con las paredes manchadas de sangre. Sombras negras de sicarios que te persiguen. Buceando en una alberca de pozole.)

Fui un tiempo corresponsal itinerante. En cierto momento, Ciudad Juárez se convirtió en mi otra casa. Las reporteras del Diario eran como mi otra familia. Tuve el honor de compartir con ellas sus duelos, sus discusiones, sus alegrías, sus premios, sus deseos de organizarse. Conocí la ciudad a través de su mirada. Leer el resto de esta entrada »





Marcela Turati gana el premio Louis M. Lyons a la conciencia e integridad en el periodismo

13 12 2012

Marcela Turati gana el premio Louis M. Lyons a la conciencia e integridad en el periodismo

La fundación Nieman Fellows de la Universidad de Harvard  decidió otorgar a Marcela Turati, el Premio Louis Lyons a la conciencia e integridad en el periodismo. 

Turati ha sido elegida por su cobertura de la guerra contra el narcotráfico y por el papel que ha desempeñado en la protección y formación de los periodistas en Mexico, convirtiéndose en abanderada de quienes arriesgan su vida para documentar la devastadora ola de violencia en el país.

En su designación, Marcela Turati fue destacada por su “excelencia periodística y liderazgo”, además de su coraje y el de otros periodistas mexicanos en la cobertura del crimen organizado.





Una melancolía incurable

8 12 2012

Por Adriana Navarro

Tres mujeres jóvenes murieron un 12 de diciembre de 2009. La causa fue

que Rodolfo Márquez las atropelló. Él conducía ebrio y a toda velocidad. Él

salió libre a los pocos días. Un juez retomó el caso y dictará por fin

sentencia. Los familiares sólo esperan que se haga justicia.

 

La señora Lupita o Guadalupe Ortiz Mariscal ha olvidado sonreír. Los

recuerdos de su hija la mantienen en un punto de quiebre. Desde la sala de

su casa en Ameca Jalisco, un poblado donde el canto de los pájaros y el

ladrido de los perros se escucha nítidamente, cuenta su historia: “Nací en

la Ciudad de México, pero desde niña vine en Ameca, con mis familiares,

ellos me ayudaron con el problema de la polio. Conocí a mi marido en la

secundaria para adultos, nos casamos y tuve a mi niña”.

 

Liliana del Refugio Díaz Ortiz, el nombre de su única hija desciende a la

punta de la lengua de la señora Lupita con gran dificultad. Sabe a dolor

incontenible. Mira al techo para que las lágrimas regresen a la cavidad

donde brotaron.

 

“Lili era una niña muy linda, muy sociable. Todo el mundo me decía que la

tenía muy bien educada, porque era muy amable con toda la gente. Era una

niña muy hermosa. La gente me recomendaba que tuviera más niños, pero yo

sólo la tuve a ella por la dificultad de mis piernas”.

 

La señora Lupita anda muletas. La poliomielitis le obliga a atar sus

piernas a unos fierros. Con dificultad va y busca las fotografías donde

aparece su hija. El álbum familiar recopila imágenes de una niña pequeña y

sonriente con vestido ampón. Una chiquilla de 10 años de cabello rizado que

sonríe al estar abrazada de su papá. Una joven de facciones delgadas que se

prepara para bailar en el festival de la secundaria.

 

La señora Lupita sostiene las fotografías, mientras se le amontonan los

recuerdos. “Lili tenía 13 años y muchos amigos. Su cumpleaños era el 27

febrero e iba a la secundaria José María Morelos y Pavón donde tenía beca.

Era muy entusiasta para el estudio. Ella quería ser arquitecta. Ir a

estudiar a la Ciudad de México o irse a Estados Unidos. No era una niña

loquita, era muy hogareña, siempre estaba conmigo”.

 

Pero el 12 de diciembre de 2009 Lili le pidió permiso a su mamá para ir al

cumpleaños de una amiga, Dulce Guadalupe Santillán. Su hija prometió

regresar a su hogar a más tardar a las 8:30 de la noche. Pero Lili nunca

regresó.

 

El caso de Iris

Eliseo Mora Silva, es agrónomo y originario de Ameca. El era papá de Iris

Amecalt Mora Meza, una joven de 14 años, que tampoco regresó a su casa ese

trágico 12 de diciembre de 2009.

 

El dolor que sufre Eliseo le impide respirar por momentos. El sufrimiento

se le ha extendido en la planicie entera de su corazón. Su padecimiento se

acentúa por los recuerdos de ese día: “Esa vez me preparaba yo para ir a

jugar futbol, y yo tengo canas en las cejas, y le dije: Ven hija sácame las

canas. Me dijo: No papi, para mí es muy difícil, mejor que te ayude mi

mamá. Esas fueron mis últimas palabras con ella. Me fui a jugar futbol y al

terminar el partido, llegué a casa de un amigo del equipo. Estábamos ahí y

llegó un vecino diciendo que Iris había sufrido un accidente. Ahí sentí que

me fui a un pozo profundo”.

 

Iris era la hermana más pequeña de sus seis hermanos, quienes al igual que

ella, preparaban su fiesta de 15 años. “Mi niña sin agraviar a nadie, era

la más hermosa del mundo, iba cumplir 15 años, cuando pasó esa tragedia.

Todo el mundo la amaba, todo el mundo la quería. Sus amigos siempre la

seguían mucho por su amoroso carácter”, cuenta Eliseo, con una tristeza que

lo desorienta.

 

“A Iris lo que más le gustaba era comer, especialmente el pozole que

preparaba su mamá. La escuela no era su fuerte, era re-burra, pero le

gustaban todas las materias, era burrita, pero no reprobaba. Ella quería

ser maestra, como su hermano más grande que es maestro y a ella le gustaba

como daba las clases”.

 

Sus hermanos, su mamá y su padre guardan las fotografías de Iris mostrando

una sonrisa sincera, de una joven rodeada de amigos, de una persona que

imprime en cada gesto su entusiasmo por la vida.

 

El 12 de diciembre 2009

 

La noche del 12 de diciembre de 2009, Iris, Lili y Lupita (Dulce Guadalupe

Santillán Rivera) debían regresar a sus casas a más tardar a las 8:30.

Ellas por la tarde habían festejado el cumpleaños de Lupita, quien recibió

de regalo una motocicleta Honda. Las jóvenes aprovecharon el obsequio y

subieron a la moto para transportarse a sus hogares. Ellas tomaron la

carretera San Martín Hidalgo-Ameca, sin imaginar que también transitaba en

una camioneta Chevrolet Cheyenne, Rodolfo Márquez, en estado de ebriedad y

a toda velocidad.

 

Rodolfo interceptó a las jóvenes en el kilómetro 23 y las golpeó haciendo

que sus cuerpos volarán 16 metros. Ahí en la carretera las jóvenes

perdieron la vida. Rodolfo siguió su maniático curso hasta quedar varado en

una gasolinera donde fue detenido por los lugareños.

 

El fatal accidente llegó a oídos de los habitantes de Ameca y de San Martín

Hidalgo. El luto se esparció rápidamente. Los periódicos locales publicaron

en esas fechas, notas de la muerte de las 3 mujeres e imágenes de las

carrozas funerarias seguidas por cientos de personas, que tomaron las

calles del pueblo para acompañar a las dolientes familias.

 

En la cárcel Rodolfo despertó preguntándose si había matado a una vaca. El

Ministerio Público de Ameca lo consignó con dos agravantes: exceso de

velocidad y alcoholemia, ya que llevaba 228 miligramos de alcohol por 100

mililitros de sangre. Estas dos agravantes le prohibían salir de la cárcel

hasta cumplir una condena que dictaminaría el juez.

Pero la justicia no llegó en ese momento. La juez de Ameca, Adriana Yáñez

desestimó la agravante de la velocidad y le fijó fianza alegando que los

expertos en ciencias forenses habían dictaminado que no rebasada los 70 km.

Pero el mismo Rodolfo había confesado que iba a más de 80 km ese día. Los

testigos aseguraron que superaba los 100 km, y que además conducía sin

luces y que llevaba más que alcohol en sus venas.

 

Rodolfo antes del novenario salió libre. No pagó indemnización, ni gastos

funerarios a los familiares. Ingresó una fianza de 601 mil pesos para

salir de la cárcel.

 

Los padres de las jóvenes aseguran que parte de ese dinero se lo quedó la

jueza, Adriana Yañez, quien se desentendió del caso, eludiendo que conocía

al abogado que defendía a Rodolfo y se cambió de juzgado.

 

Hoy la juez esta de nuevo laborando en Ameca, pero no aceptó hacer ningún

comentario sobre el caso.

 

Rodolfo estuvo dos años libre y se mudó a vivir a Guadalajara, hasta que

fue reprendido el 20 de abril de 2011, debido a que el Ministerio Público

en Guadalajara retomó el expediente.

 

El juez del juzgado tercero de lo penal, Mario Hernández dictará sentencia

a Rodolfo antes del 14 de diciembre de este 2012. El juez analizará los

argumentos de los defensores del conductor y las exigencias del Ministerio

Público que pide que se condene a Rodolfo Márquez por delito de homicidio

por culpa grave, la indemnización para las familias y cárcel de un mínimo

de 3 años a un máximo de 10 años e inhabilitación para manejar. Los padres

de las jóvenes fallecidas sólo esperan que no salga pronto de la cárcel y

que por fin se haga justicia. Justicia que hace 3 años no se consiguió.


				




Entre las cenizas: un libro que puede salvar vidas

6 12 2012

Por Gonzalo Ortuño

“Yo no se si los libros salvan vidas pero si alguno puede hacerlo es éste” dijo Cristina Rivera Garza al presentar el libro Entre las cenizas, historias de vida en tiempos de muerte,  que recupera diez historias de hombres y mujeres que se organizaron para hacerle frente a la violencia desatada durante la guerra contra la delincuencia organizada.

Rivera Garza, autora del prólogo, calificó al libro editado por Marcela Turati y Daniela Rea como el más importante de la Feria Internacional del Libro 2012 porque utiliza la crónica como poesía documental contemporánea para describir el horror y al mismo tiempo, la vida.

Fotografía: José Manuel Jiménez

Fotografía: José Manuel Jiménez

“Este no es un libro más del narco” dijo con voz partida Marcela Turati, “los protagonista no son sicarios, ni los gobernantes, ni el discurso de la guerra, son las víctimas que pese a su dolor tuvieron que aplicarse un torniquete, se sacudieron el miedo para recuperar su vida, recuperar el país y recuperar un hijo”.

En palabras de las editoras, el libro busca saldar deudas con la cobertura periodística y ensayar el periodismo de esperanza. “El sexenio no merece ser contado sólo desde la sangre y el horror, sino desde la resistencia de la víctimas, pero no queremos que se piense que este es un libro rosa con final feliz, las madres de los desaparecidos aún no encuentran a sus hijos” explicó Turati.

La periodista Daniela Rea pidió un aplauso para los diez periodistas que escribieron las historias y describió bocetos de cada texto. “Estábamos acostumbrados a ver las cosas entre buenos y malos, en claro y obscuro. Pero el libro nos invita a mirar al otro, a ver que los protagonistas hacen en cada gesto un acto de vida”.

Reporteros gráficos complementaron el libro con un proyecto multimedia en la página de Periodistas de a Pie, y en la presentación se hicieron presentes en la voz de Mónica González, quien aseguró que “éste es un trabajo colectivo para quienes nos resguardamos bajo un templete  y pasamos de la fotonarrativa a crear otro discurso para un proyecto distinto”.

Fotografía: José Manuel Jiménez

Fotografía: José Manuel Jiménez

La lágrimas de las presentadoras contagiaron al público y quienes lograron alzar la voz fue para felicitar a las y los autores, para agradecer su aportación y hasta para exigir justicia.  Así se presentó, en palabras de Cristina Rivera Garza, uno de los mejores libros de historia en México, contado desde abajo.





El INBA presenta México escrito por mujeres: cronistas

5 12 2012
  • Participan Ángeles González Gamio, Daniela Pastrana y Magali Tercero
  • La crónica es una forma de humanizar el dolor: Daniela Pastrana
  • Miércoles 5 de diciembre a las 19:00 horas en la Sala Adamo Boari

El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) invita a la próxima sesión del ciclo México escrito por mujeres, que en esta ocasión contará con la presencia de Ángeles González GamioDaniela Pastrana y Magali Terceromujeres cronistas que se reunirán para platicar sobre las particularidades de su trabajo creativo. La cita es el próximo miércoles 5 de diciembre, a las19:00 horas, en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes.

En entrevista, Daniela Pastrana definió por qué eligió escribir crónicas, es decir, qué lecturas, qué autores, determinaron su vocación. Dijo que siempre le gustó contar historias. Su primera experiencia con los grandes relatos fue como a los cinco años, cuando su madre puso en sus manos una versión de la Biblia para niños (con viñetas) y otra del Quijote, también con viñetas. Desde entonces se aficionó a las lecturas épicas y extraordinarias.

Recordó que en la secundaria escribió algunos cuentos que ganaron concursos regionales y que su maestra de español le regaló Pedro Páramo, libro que la impresionó profundamente y que aún ahora es su favorito. Ya cuando entró a la universidad, a la carrera de comunicación, pensó en especializarse en cine, pero una clase con el maestro Raymundo Riva Palacio la inclinó finalmente por el periodismo. “El periodismo nos permite estar en la primera fila de los principales acontecimientos del mundo”, dijo él a su clase y entonces Daniela Pastrana decidió que ahí quería estar, en la primera fila.

Fue privilegiada, porque en los años noventa, cuando empezó a trabajar en Reforma, había un grupo importante de cronistas en México y en América Latina: en una ocasión, Reforma publicó cuatro crónicas del primero de mayo. Gabriel García Márquez fundó por entonces la FNPI (Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano); él abrió un mundo enorme para todos los periodistas jóvenes interesados en explorar caminos narrativos distintos a los de la pirámide invertida.

En cuanto a sus cronistas favoritos, Daniela Pastrana comentó: “Hay muchos a los que admiro y de los que he aprendido, sería injusto mencionar a unos porque en realidad, tomo modelos de muchos lados: de las grandes crónicas periodísticas, sí, pero también del cine y la literatura, y de muchas historias de colegas que están haciendo crónicas”. Leer el resto de esta entrada »