El viacrucis de la Paz en Veracruz

18 10 2011

Por Juan Eduardo Flores Mateos

El viacrucis de la Paz en Veracruz

El día ocho de Octubre de 2011, un muchacho de piel cobriza irrumpió ante un público de aproximadamente quinientas personas. Un público ávido de ver al Padre Solalinde entrevistado por Javier Solórzano por motivo del Festival de Literatura, Arte y Periodismo llamado Hay festival.

La noche inundaba los exteriores de la tarima en la Casa de Lago de la ciudad de Xalapa. Una Xalapa fría, dónde lo gélido se rompía adentro de la carpa. Los cuerpos humanos rodeaban al muchacho y le aventaban miradas de asombro, de humanidad. Las diez de la noche, la hora pasaba desapercibida entre el discurso que se aventaba como una parábola perfecta. Preguntas, respuestas, comentarios.

Era la última pregunta posible después de cuatro que le antecedieron por culpa del tiempo medido y protocolario del festival literario, el muchacho tenía ya esperando casi media hora levantando la mano, hasta que el micrófono pudo llegar a sus manos. Miraba el micrófono, miraba a los ponentes, escuchaba atento.

Le toco su turno. Vestía una playera blanca que tenía como slogan: México en Paz. Un pantalón de mezclilla le rodeaba de la cintura para abajo. Se paró, tragó saliva y su voz entrecortada se difuminaba con el paso de los segundos.

-Buenas noches, Padre Solalinde, maestro Javier. Soy profesor de una Telesecundaria al sur de Veracruz, soy del norte de Tuxpan, y también soy estudiante de Ciencias de la Comunicación. Unos compañeros y yo estamos organizando un movimiento llamado México en Paz. Paz, amor y bien es nuestro eslogan.

-En la escuela, me han dicho que no. Pedí para grabar un vídeo y me dijeron no, porque Vicerrectoría dice que no. Okey. En la escuela donde trabajo, con los compañeros maestros y alumnos, hay que hablar de estos temas no podemos dejarlos a un lado, hay que hablarlos y me dicen que no. Los maestros, autoridades dicen que no. Hay un temor, hay un miedo. Yo tengo miedo

Un lapso de silencio inunda la carpa antes de lanzar una pregunta.

-Mi pregunta es, ¿cómo usted ha vencido ese miedo? Esa es mi pregunta, qué mensaje tiene para la juventud que está aquí, para los universitarios, cómo vencer ese miedo, queremos levantarnos pero hay miedo, denos esa fórmula. Gracias.

Un aplauso inunda la carpa.

Solalinde reconoce el valor del muchacho; te felicito, le dice.

-Déjame decirte que yo no soy de plástico. No te creas, el venir desde la Ciudad de México, en camioncito yo solito, me da cosa. Le decía a mi equipo en un mensajito, y es que Veracruz está calientito. Da cosa. Las palabras que hago no son disparos de nieve, pero estoy aquí.

-Lo que me ayudado mucho es mi fe. Hay que irse atreviendo, es un proceso, si pierdes el miedo de una cosita, te atreves a otras y vas avanzando y esas personas te van respetando cada vez más. Y luego no saben qué hacer contigo, porque no te pueden matar porque es un problema para ellos, no te puedes callar y luego es otro problema.

-Ustedes los jóvenes son una fuerza, sigan luchando. De hecho, no quiero menospreciar a nadie, no son el mañana, son el presente. Lo más noble, la lucha el joven es idealista. Las mujeres y jóvenes son los que me están ayudando.

-Si se puede, pero tienes que dialogar mucho con la gente y si hay necesidad de hacer fuerza, pues tenemos que hacer fuerza.

Como en los juegos de fútbol donde existe la prórroga, una pregunta extra sobrevino al discurso del Padre, para terminar entre aplausos y un abrazo del padre Alejandro Solalinde a Bárbara Ybarra, la mamá de Gaby ArleneBenítez quien fue desaparecida el 13 de Julio y aparecida en Septiembre 23, sin vida en un baldío.

La sonrisa del joven llamado Jesús Maya se dibujaba en su rostro, la luz de la luna la adornaba mientras se perdía entre la oscuridad.

**

En el no tan lejano 2010, Jesús Maya junto con otros compañeros de su Telesecundaria donde imparte todas las clases a los tres grados, platicaron y decidieron que era el momento de hacer algo, de actuar.

Su municipio, que omitimos a petición suya, ha sido tocado por la violencia. Feminicidios y asesinatos de gente adinerada lo han marcado como quién marca al ganado con un palo de hierro sometido al fuego. Empezaba a conocer un dolor que jamás había conocido antes. Estudió en Xalapa, en la Normal, y ni siquiera el sonido de los gises golpeando el pizarrón puede igualar el sonido del miedo y la indignación que le causaron la manifestación de la violencia en el lugar que llegó hace dos años, en 2009.

Él veía cómo sus alumnos y compañeros de trabajo eran presos de la violencia, qué tan cerca estaba una bala, un secuestro, un asesinato de todos ellos. EN aquel 2009, se tenía la intención de hacer algo, no había un nombre, aún no se llamaba México en Paz.

El principio, fue duro. Y aún todavía para Jesús no comienza lo bueno, “estamos en pañales”. México en Paz, no es Jesús Maya, es un grupo de cinco muchachos de diferentes municipios. Veracruz, Xalapa, Coatzacoalcos, Poza Rica. Son cinco a ocho la parte medular del proyecto, lo aclara para romper el ego.

EN un principio, sus compañeros de trabajo dijeron sí, se tuvo el proyecto de hacer una revista, pero se vino abajo por falta de compromiso. Pero el joven, nunca desistió y sus compañeros que si creen, tampoco lo dejaron morir solo.

Intentó el apoyo de la Facultad de Comunicación de la Universidad Veracruzana, donde Jesús estudia su segunda carrera en el Sistema Abierto. La respuesta hasta la fecha, como le dijo al Padre Solalinde fue No.

Ya van dos veces que le dicen No. La primera, pidió las instalaciones de la Facultad para hacer dos vídeos. El primero abordaría unas caras humanas para llamar a la paz, la segunda era motivacional, saldrían personas invitando a cambiar la mentalidad, pues para Jesús, éste país es nuestro y está en nosotros cambiarlo.

Se dirigió a la Coordinadora del Sistema Abierto, Adriana Canales Abarca, quién dijo que esa decisión debía tomarla la secretaria académica, Rosy Lorena Laurencio Meza.

Un sábado de Agosto de 2011, se dirigió con la secretaria académica. Ésta lo canalizó con la directora de la Facultad, Rocío Ojeda Callado. Presentó el proyecto por escrito como se lo pidieron.

-Me parece muy interesante tu idea, me encanta pero debo consultarlo con Vicerrectoría.

Jesús Maya cruzó los dedos. Incluso le dijo que, si no querían que saliera el eslogan universitario, cumplirían esa parte.

Tres días después, el martes, la directora le llamó para negarle el permiso.

-Lo siento, pero en Vicerrectoría dicen que no, aunque no salga el eslogan porque se verá que fue aquí que se te dio el apoyo y ya ves como están las cosas de duras.

Jesús Maya suspiró, y agradeció la atención

Dos meses después, el 15 de Octubre pidió equipo para grabar un proyecto de radio que buscan hacer. Una radio comunitaria para migrantes. También les negaron el equipo y tuvieron que rentar equipo en Córdoba, gracias a un contacto de uno de los pilares y colaboradores de México en Paz.

-Es triste y me da coraje, me dijeron no, pero hay que seguirle

**

La paz, tiene un enemigo que la acecha. Si la paz fuera la paloma que se maneja en muchos eslóganes, la indiferencia sería ese cazador, ese depredador que intenta descuartizarla.

México en Paz, comparte una postura ideológica, personajes de la historia que los azuzan a no desistir a pesar de la indiferencia juvenil que les dicta a diario al oído.

-¿Tú crees que cambiarás algo? Sigue soñando.

Eso no los detiene. Siguen creyendo. Mahatma Ghandi, Martin Luther King, la Madre Teresa de Calcuta los respaldan.

Para este grupo, la Caravana de Javier Sicilia fue un parteaguas, una experiencia que refrendó su compromiso, entre ellos el de su novia, quién lo apoya incondicionalmente. Marcharon el 19 de Septiembre con “unas pancartitas” desde CAXA (Central de Autobuses de Xalapa) hasta la plaza Lerdo –tres kilómetros aproximadamente-, de una Xalapa que, como dijo una víctima y poeta de nombre Maria Esther Hernández Palacios: Es un manantial de sangre y lágrimas, pero al fin sigue siendo un manantial.

Y Jesús ha encontrado en los grupos vulnerables, el coraje suficiente para romper el miedo que, le manifestó a Alejandro Solalinde en su pregunta. Niños, jóvenes, mujeres.

Observar la violencia y la deshumanización. Para Jesús es inaudito que, la gente piense o lance apotegmas como: Se lo merecía por Zeta, se lo merecía por ser Cártel del Golfo, si se murió, es porque algo hizo.

Le da coraje, y el dolor aflora en su pecho, siente algo en el pecho.

-Son humanos. Sean lo que sean, son humanos y tienen derechos. No hay que atacar, si atacamos caemos en lo mismo. Debemos tener una auto-pacificación crítica. Víctimas son, tanto los familiares y los daños colaterales como los 35 cuerpos que aparecieron en Boca del Río.

-Esta deshumanización es culpa de la falta de valores en familia, en la escuela. La gente le cree a Papá Gobierno cuando le dicen: Todos eran criminales. Pero hay que buscar más, animarse a indagar, a preguntarse más a fondo, no se ve al otro como una persona, como semejante, siempre se intenta ver como un ser separado de la realidad.

Jesús es claro en sus posturas, refrenda:

-Puede pasarle a cualquiera y a veces me duele escuchar: Yo sólo vengo por dinero, y mientras no me afecte a mi, por mí que se maten y se destrocen. Ese es el problema también, pensar que no te puede pasar a ti. Y no, no creo en eso de que tiene que pasarte para luego actuar. No tiene que pasarle como le pasó a Sicilia por ejemplo.

-Estas personas que juzgan es por que así los educaron y así quieren ser educados,  decirse El César o El Papa para juzgar: qué bueno mátenlo, no creo, que deba ser así, ¿quiénes somos nosotros para juzgar?

Jesús comparte otro monstruo que puede devorarle y al cuál, ha vencido hasta el día de hoy, el miedo. La gente que le rodea, le quiere, le dice que tiene una vida por delante. Jesús le pide a Dios no dar un paso en falso, no equivocarse.

Su madre “pegó el grito en el cielo” hace un año -2010- cuando se enteró que su hijo quería formar una organización para fomentar eso que a muchos les molesta, que a las balas les molesta, que a la violencia le molesta; la paz.

Ambos lo apoyan, sobre todo su papá, quién una vez le dijo: No salvarás el mundo, pero cualquier cosa que hagas, es bueno siempre, así sea chiquito.

Esa tarde su padre le dijo: Quién no se avienta a nadar, jamás cruzará el río.

**

A veces, el fracaso es bueno porque te ayuda a conseguir humildad. Esa frase, Jesús Maya la utiliza como bandera, e incluso la trae en su cartera para recordarla cada vez que algún bache se le atraviesa en el camino.

La paz, alguna vez fue sólo la ausencia de conflicto, una definición de diccionario. Ahora, Jesús ha indagado más y ha llegado a la conclusión que la paz va más allá de una definición. La Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad, documentos de la ONU, de Derechos Humanos le han demostrado que, la paz es un estilo de vida, que incluso todavía no alcanza.

Pero espera alcanzar.

-El que no haya conflicto, no quiere decir que haya paz. Muchas veces pueden estar ahí los ciudadanos escondidos, sin conflicto, pero no hay paz.

-La paz es una cultura de vida que no he alcanzado, todavía me enojo, siento celos, siento algo en la constante búsqueda de esta felicidad , es esa paz. La vanidad y la arrogancia te deja ciego, hoy estás mañana no, somos efímeros.

El próximo sábado 22, es el cumpleaños número 24 de Jesús y quiere pasarlo con los migrantes y con el Padre Solalinde en Ixtepec, Oaxaca.

-No me considero católico, tengo mis dudas aún sobre Dios pero creo en él, querer dar algo sin recibir nada a cambio pasa en la docencia y duelehasta las lágrimas y el coraje lo que está pasando.

-Ves injusticias, el maestro no está haciendo lo que tiene que hacer.Él debe hacer hasta lo más chiquito y lo más grandote.Es el mismo dolor, eso es lo que nos hace creer en la Paz, no la he alcanzado pero vamos atrás de ella.

-Para llegar a la paz hay que saber tomar decisiones, puedes tener enfrente la droga o  un  cuchillo enojado y querer violentar. Se puede decir no, tomando decisión, razonando y decidir No hacerlo, o sí hacerlo y ser responsable con el sí.

-Ojalá todos aprendiéramos de mi abuelo: Decir No, cuando es no.

Eso sólo se aprende con el paso de los años.

**

México en Paz, aún no es una organización, ni una asociación civil. Jesús espera algún día llegar a eso. Pero este movimiento como él le llama, va más allá de papeleos burocráticos. Quiere hacer un llamado general, nacional y mundial a la Paz.

Creer en la paz como camino a la felicidad y al bien común como el le llama. No quiere ver como enemigos ni a los Zetas ni al Gobierno, aunque esto le traiga reproches constantes de quienes se burlan de él. Jesús sabe que son corresponsables de lo que pasa en el país, pero él también sería responsable si no hiciera nada, si no propusiera nada.

No está de acuerdo con el modus operandi de ambos, pero violentando es caer en su juego, en lo mismo. Por eso ha trazado su camino, el trayecto a seguir. La paz.

Ha invitado a sus compañeros de la Universidad Veracruzana del Sistema Educativo Abierto, unos dicen no, otros dicen sí. De cuarenta que son en el Sistema Abierto, la mitad dijo sí, la otra mitad no. Y de esos veinte que dijeron sí, el apoyo es casi a medias.

-Me dicen sí, pero no pongas mi nombre, no me apuntes, no me grabes.

Para Jesús, esto no lo detiene, lo ve como un apoyo moral.

-Son pocos los que creemos en esto, pero debemos tratar de convencer.

**

Un amigo maestro de él ha demostrado que sí se puede. Ha aplicado un programa de Desarrollo de la Inteligencia Emocional y le ha funcionado. La deserción y el cambio de actitud en los alumnos de este ha atenuado y mejorado, respectivamente.

Jesús tiene alumnos que son hijos de sicarios, jefes de plaza, o que tienen algún nexo con el crimen organizado. Le da un poco de tristeza observar como los sueños de estos chicos, se van rompiendo día con día.

Escucharlos hablar del placer que les causa los videojuegos de violencia o este culto al dinero. Los sueños desaparecen como desaparecen los objetos en días de neblina. Jesús es un niño, el cual se ha sentado a ver la neblina, pero quiere romperla.

Jesús se sienta con ellos y trata de convencerles que hay otro camino. Unos lo miran y le hacen caso. Otros, sólo se burlan de él.

Después de las burlas, Jesús ha llorado, pero no piensa rendirse

**

Coraje, lágrimas, dolor, miedo. Cuatro puntos cardinales que mueven y detienen a Jesús Maya, y sus compañeros de México en Paz. “La paz debe llegar cómo sea, por el medio que sea”.

Jesús ya se paró ante quinientas personas para pronunciarse. Ha tocado puertas, ventanas, ha platicado con mucha gente, le ha hecho caso a Solalinde, dialogar para convencer.

Quizá el éxito no se ha dado como Jesús quisiera, como México en Paz quisiera. Al terminar la charla por teléfono, Jesús me manda un correo con el borrador de lo que empezó como un proyecto a largo plazo, y está a punto de materializarse.

El e-mail dice entre letras negras y rojas: “Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo, no en el resultado. Un esfuerzo total, es una victoria completa”.

Jesús Maya, y sus jóvenes compañeros de México en Paz viven en un Estado como Veracruz donde la violencia incrementa día con día, donde los cuerpos sin nombre se dibujan al compás de los segundos. Ya lo dijeron, su capital Xalapa es un manantial de sangre y lágrimas, dónde Veracruz es el río.

Un río donde Jesús Maya y sus amigos se han atrevido y se han aventado para nadar, y están a punto de llegar al otro lado.

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