Indignados en México

17 10 2011

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Fotografía y texto: Lucía Vergara

Texto de Ciudadanía Vigía

Un día de indignación mundial, en el que 70 países y 300 ciudades mostraron su descontento, cientos de miles de personas… aunque en México la convocatoria no fue tan cuantiosa, y la asistencia de los medios dejó la sensación de “aquí no pasa nada” o bien, un sabor de “hace falta más”.

La fuente esta vez estaba apagada; sin niños en calzones atravesándola. La mitad de la plaza dela Revolución estaba ocupada por locales vacíos de una feria fallida en pro de la salud, organizada por el Gobierno del Distrito Federal, y una baya separaba a más de 500 indignados.

Un escenario con una pancarta era el  “punto de indignación” en que la gente hablaba sobre sus pesares, algunos de los asistentes no ponían atención porque estaban igual de fastidiados que el compañero de al lado, debido a un calor poco previsible en épocas de lluvia.

Cuando subió “SuperSME” (quien vestía mallones ajustados que no dejaron a la imaginación la ubicación de cada parte del cuerpo) reiteró que la indignación de la sociedad es directamente proporcional a la desidia que impera en nuestro país. Al momento en que éste pidió un saludo al señor Presidente, los asistentes dejaron de ser una bola de inacción para convertirse en una masa de borregos que rechiflaron a la indignación, pero ¿hacia qué?

Indignación hacia el sistema televisivo donde las principales televisoras son el portavoz de lo “apendejada” que quieren que esté la sociedad. La poca variedad de programas televisivos ha permitido que la gente consuma y no cuestione. Anabel, asistente a la marcha refirió: “La oferta se limitó a que muchas personas sientan más trascendental los chismes de TvyNovelas que les permiten un descanso de su realidad antes que entender que las acciones son el cambio y no las generaciones como nos han hecho creer”.

Indignación al Neoliberalismo, “Es obsoleto pero le dicen NEO, es represivo pero le dicen LIBERALISMO” escenificado en el trueque de pulseras, libros, ropa, y artefactos viejos que tal vez a unos no le sirvan pero que en esta ocasión provocó que muchos asistentes esculcaran dentro de sus mochilas, pantalones, para ver si podían dar algo que no fuera dinero para adquirir uno de estos artefactos.

Indignados a la poca solidaridad que ya existe entre las personas; cinco mujeres servían comida que llevaron para compartir: quesadillas, picadillo, papas, pastel, hecho todo en casa, pasaban algunos y pedían su porción; no faltó quien se llevara para seis personas y que ni las gracias dieran; pero a las anfitrionas no les importó puesto que todo era para compartir.

Indignación a la violencia representada en letreros que exigían todo menos balas: música, payasos, amigos, baile, rock, marihuana… pero no balas. Menos violencia ante una guerra no declarada por los ciudadanos pero que ya se volvió un tema recurrente dentro de la sociedad mexicana.

Indignados a la contaminación que por medio de macetas de cartón formadas por los participantes, diseñaban nuevas formas de vida que no contaminaran. La invitación a usar bicicletas, salir a caminar y tomar las calles que se han perdido entre el pavimento y las nuevas alteraciones públicas para permitir el libre flujo de los miles de automóviles que ya no caben en la ciudad.

Los pilares del monumento ala Revoluciónsirvieron de base para consignas colocadas en hojas recicladas o en rayones de gis. Tres jóvenes se enfrentaron con palabras al argumento “sin contenido” de otros dos que rayaron con crayola uno de los pilares del monumento.

Los primeros aseguraban que se solidarizaban con sus exigencias de: “A la guerra con guerra y no palabras”, pero que de igual forma entendieran que la crayola era difícil de quitar de la pared y que no se trataba de arruinar un monumento. Los segundos argumentaron que los primeros no entendían sobre la protesta política y que su estatus de estudiante de Ciencias políticas dela UNAM, les deba el derecho a exigir ante una “cuadra” ideología de un estudiante de derecho.

Unos “diablos” recorrieron el campamento de los Indignados, maquillados de rojo y vestuario del mismo color combinado con negro, invitaron al público a “despertar”. Reclamaban que ellos también ya estaban indignados por tantas almas que llegaban al infierno.  Pidieron a los asistentes actuar porque no pensaban recibir en su hogar a Felipe Calderón.

Entre parodias, poemas y actuación, este grupo de jóvenes recalcó que la responsabilidad de la situación actual mundial se debe a la pérdida de valores de todas las personas. Entre el egoísmo y la escenificación de los pecados capitales, la gente reía. Seis tambores se unieron a la verbena. No se conocían y la improvisación de “todos unidos como indignados” consolidó las mismas notas de hartazgo.

La actuación de los “diablos” estuvo a cargo del Colectivo Xutil, un grupo originado en San Cristóbal de las Casas que busca a través del teatro callejero la reflexión en las personas: “Sí creo en esto, porque no estamos acostumbrados ni en la casa a una participación horizontal, estas acciones nos ayudan a conocernos, acercarnos y al final nos unen” comentó Janet, participante del colectivo.

Los asistentes, sin importar clase social, conflicto de interés o forma de participación, recalcaron que la unidad en estos momentos es la indignación a una pésima educación, una economía más sustentable y una mejor calidad de vida. Dentro de las principales mesas de diálogo se habló de soluciones que inician en casa y se fortalecen en la escuela, en la participación en las calles y en la exigencia que mientras para algunos son “sueños desgastados” para los asistentes son realidades posibles.

En un país tan diverso como el nuestro, y en el que cada grupo hablaba su idioma y sus exigencias es difícil delimitar en un sólo llamado tantos problemas que lo aquejan, sin embargo la indignación hacia cada uno de éstos estuvo presente hablando por los 110 millones de habitantes del país y por los más de 65 mil asesinatos que ha registrado el INEGI durante el gobierno de Calderón.

La fuente siguió apagada, ni la indignación pudo prenderla, tampoco a los medios que prefirieron poner otros países en su portada ignorando a los asistentes que, pocos o muchos, se organizaron para mostrar lo que dejó el día… indignación.

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18 10 2011
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El mexicano, educado por el prian desde hace más de 80 años, tiene atole en las venas. No sorprende que no se indigne cuando los gobernantes a través del tiempo lo acostumbraron a ser sumiso y aguantador con tal de ganar 2 pesos pa´l chivo.México es campo fértil para los explotadores desde épocas prehispánicas, pero hoy, la situación está llegando a un punto en donde el sistema político podría acomodarse plácidamente para seguir abusando otros cien años o para que lo mandemos a donde se debe… empezando por el fecal y el copete asesino junto con todos los partidejos que son la endemoniada llave para el control de la mayorías. Es ahora o nunca porque está cab… seguir así. Con todo y que no haya muchos asistentes a las manifestaciones de indignados- por seguir moda global- hay que perseverar porque nos está cargando la jodida y no es justo.

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