Especial para Periodistas de a Pie
PALENQUE. CHIAPAS- “Me han secuestrado dos veces, una de ellas fue cuando me bajaron del tren, la segunda, la más peligrosa, se dio cuando desde Hondura contraté a un pollero, para mi mala suerte éste me traicionó en México y me vendió a alguien”, dijo Juan Hernández, un indocumentado centroamericano.
“Cuando llegamos a la frontera me dijeron que llamara a mis familiares que están en Estado Unidos para el rescate, desde ahí empezó la presión psicológica”.
Antes de iniciar la llamada ruta de la muerte, narra que nunca supo realmente quién o quiénes lo secuestraron, pero afortunadamente se pagó el dinero que pedían… “no me golpearon, pero sí me insultaron… en el lugar donde me tenían vi mujeres, niños y más hombres.
“Estábamos en línea día y noche, y por esa razón, en un costado de mi cuerpo se me formó un callo, ahí estuve 29 días en esa posición… muchas veces pensé que me iban a matar”.
“Atrás dejé a mi familia… a mi patria, pero llevo en mi corazón el sentimiento, ellos son mi fuerza para seguir, sobre todo porque antes de salir una de mis hijas me agarró y me dijo que no me fuera”.
“Quiero que estudien una universidad, que no se queden con la infancia que yo tuve… de miseria, no me importa que La Bestia me corte una pierna o me golpeen, yo quiero arriesgarme para que ellas tengan todo”.
Por otra parte señaló que le gustaría quedarse en México, que el país le grada, el problema es que no trae documentos y sería presa fácil para los de migración.


