Dependen más de apoyo que de salario

16 07 2011

Daniela Rea /REFORMA 

(16 julio 2011).- Las percepciones de los hogares más pobres del país provienen cada vez menos del trabajo remunerado, indican los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH).

De acuerdo con un análisis del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la participación de los salarios y otros rubros relacionados con el trabajo en el ingreso corriente total de las familias más pobres -el 10 por ciento con menores percepciones- disminuyó de 43.4 a 39.4 por ciento entre 2008 y 2010.

La ENIGH indica que el año pasado el 40.3 por ciento del ingreso corriente monetario del decil más pobres de los hogares procedía de transferencias -principalmente de programas gubernamentales-, el 35.7 por ciento del trabajo subordinado y el 16.5 por ciento del trabajo independiente.

El ingreso mensual promedio por concepto de trabajo subordinado en los hogares más pobres con esa percepción ascendía a mil 117 pesos.

En tanto, en el decil más rico las las remuneraciones por trabajo subordinado representaron el 67.2 por ciento del ingreso corriente monetario de los hogares, las transferencias el 12.6 y las rentas el 8.4.

Para Araceli Damián, académica de El Colegio de México, los datos arrojados por la ENIGH 2010 indican que la estrategia federal de combate a la pobreza no han tenido impacto en el incremento del ingreso por actividades productivas en los sectores más marginados.

“Son programas que apuestan a darle dinero a la gente a cambio de que eduquen a sus hijos. En paralelo, vemos que no hay empleo. De hecho, no se ha generado el empleo necesario para atender a los graduados de Oportunidades, por ejemplo”, comentó en entrevista.

Por su parte, Jimena Maroto, coordinadora del Observatorio de Política Social y Derechos Humanos advirtió que la política de subsidios corre el riesgo de convertirse en indispensable para la subsistencia de los pobres, dadas las condiciones precarias del empleo.

“Los datos de la ENIGH indican que hay que replantear la política de subsidios para que ayuden efectivamente a combatir la pobreza. Hasta ahora se han instrumentado más como una política paliativa que no ayuda a combatir el problema de raíz”, señaló la especialista.

“A la larga, la estrategia es muy poco sostenible. Los datos de la encuesta confirman que se siguen instrumentando políticas que lejos de ayudar a la gente a desarrollarse implican una dependencia que puede perpetuarse”.

Según los resultados de la ENIGH 2010, el ingreso promedio total -incluyendo rubros monetarios y no monetarios- de los hogares más pobres ascendía el año pasado a 2 mil 61 pesos mensuales, por 45 mil 320 pesos de los hogares más ricos.

No obstante, el Inegi destacó en su análisis que la concentración del ingreso en el país disminuyó entre 2008 y 2010 como resultado del incremento de las transferencias en los primeros deciles y en zonas rurales; así como, por la mayor pérdida relativa de ingresos en los deciles de mayores ingresos.


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